Lo realmente curioso es que el propio Sócrates desconfiaba de una de las grandes innovaciones de su tiempo: la escritura. Decía que leer nos debilitaría la memoria, fomentaría la apariencia de sabiduría sin verdadero conocimiento, por lo que nos haría estúpidos y desmemorizados. Spoiler: no pasó.
De hecho, paradójicamente, la escritura acabó salvando sus propias ideas del olvido, y se convirtió en una herramienta esencial para el desarrollo de la filosofía, la ciencia y la educación. Con ello podemos comprobar que lo que en un momento se percibe como peligroso, con el tiempo suele integrarse y convertirse en parte fundamental del progreso.
Hoy, el gran enemigo señalado es el smartphone. Y, desde luego, no conviene restarle importancia al asunto, porque existe una evidencia científica sólida y ampliamente respaldada que confirma que el uso constante del móvil puede afectar de forma significativa a procesos cognitivos como la atención sostenida o la memoria de trabajo, especialmente cuando interrumpe tareas o fomenta la multitarea. Un ejemplo de ello son las investigaciones experimentales que han demostrado que la simple presencia del teléfono reduce la capacidad cognitiva disponible, ya que consume recursos atencionales que el cerebro dedica a inhibir la tentación de utilizarlo (Ward et al., 2017).
De igual modo, diversas revisiones científicas señalan que el uso habitual del móvil se asocia con cambios en la atención, la memoria y el control de impulsos, aunque sus efectos a largo plazo siguen siendo ambiguos y dependen, en gran medida, del patrón de uso (Wilmer, Sherman y Chein, 2017). Todo ello pone de manifiesto que tener el móvil cerca puede robarnos parte de nuestro "ancho de banda" mental.
No es que las tecnologías nos hagan menos inteligentes, sino que nuestra inteligencia ha mutado. Hoy practicamos la "cognición distribuida", en la que parte del procesamiento mental se apoya en herramientas externas, algo que ya ocurrió con la escritura, los libros o las calculadoras. En cierto modo, el móvil se ha convertido en nuestro disco duro externo. Porque, al fin y al cabo, ¿para qué memorizar la lista de los reyes godos cuando llevamos en el bolsillo acceso inmediato a prácticamente todo el conocimiento humano?
La tecnología es como un cuchillo de cocina
- Puedes usarlo para preparar una cena estupenda (aprender, crear, conectar)
- O puedes cortarte un dedo (distracción, dependencia, ansiedad)
MENOS QUEJAS Y MÁS CRITERIO
- Ward, A. F., Duke, K., Gneezy, A., & Boos, M. W. (2017). Brain drain: The mere presence of one’s own smartphone reduces available cognitive capacity. Journal of the Association for Consumer Research, 2(2), 140–154.
- Wilmer, H. H., Sherman, L. E., & Chein, J. M. (2017). Smartphones and cognition: A review exploring links between mobile technology habits and cognitive functioning. Frontiers in Psychology, 8, 605.