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SÓCRATES TAMBIÉN ERA UN "BOOMER" (Y TU TAMBIÉN LO SERÁS)

18/2/2026

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LA QUEJA ETERNA: JÓVENES, TÉCNOLOGÍA Y EL MISMO DEBATE DESDE SÓCRATES
¿Sientes que los jóvenes de hoy están perdidos entre la pantalla, falta de respeto y los filtros de gatitos? Respira: no es el fin del mundo.  Es tan solo un "déjà vu" con más de 2.400 años de historia. No falla: generación tras generación ocurre lo mismo, los adultos se convencen de que "la juventud ya no es lo que era" y que la siguiente camada será la que apague la luz y cierre la puerta. Pero la historia y la ciencia nos dicen que que lo que realmente nos inquieta no es la juventud, sino el cambio continuo en el que vivimos. Desde la Antigua Grecia hasta TikTok, la queja se repite casi palabra por palabra. En este post recorreremos la eterna queja hacia "los jóvenes de ahora" intentando descubrir porque en cada época se cree estar presenciando el principio del fin . ¿Me acompañas?  
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EL "HATE" MÁS ANTIGUO DEL MUNDO 
Ya en la Atenas Clásica, Sócrates se quejaba de que los jóvenes "amaban el lujo, despreciaban la autoridad y tiranizaban a sus maestros". Si Sócrates hubiera tenido Twitter, sus hilos sobre "la generación de cristal" habrían sido tendencia en el 400 a.C
Lo realmente curioso es que el propio Sócrates desconfiaba de una de las grandes innovaciones de su tiempo: la escritura. Decía que leer nos debilitaría la memoria, fomentaría la apariencia de sabiduría sin verdadero conocimiento, por lo que nos haría estúpidos y desmemorizados.  Spoiler: no pasó.
De hecho, paradójicamente,  la escritura acabó salvando sus propias ideas del olvido, y se convirtió en una herramienta esencial para el desarrollo de la filosofía, la ciencia y la educación. Con ello podemos comprobar que  lo que en un momento se percibe como peligroso, con el tiempo suele integrarse y convertirse en parte fundamental del progreso. 
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¿CEREBROS FRITOS O CEREBROS EXPANDIDOS?
Con la tecnología, el trasfondo siempre ha sido el mismo: los móviles, las redes sociales o la inteligencia artificial generan preocupación porque transforman la manera en que nos relacionamos, aprendemos y trabajamos. 
Hoy, el gran enemigo señalado es el smartphone. Y,  desde luego, no conviene restarle importancia al asunto, porque existe una evidencia científica sólida y ampliamente respaldada que confirma que el uso  constante del móvil puede afectar de forma significativa a procesos cognitivos como la atención sostenida o la memoria de trabajo, especialmente cuando interrumpe tareas o fomenta la multitarea. Un ejemplo de ello son las investigaciones experimentales que han demostrado que la simple presencia del teléfono reduce la capacidad cognitiva disponible, ya que consume recursos atencionales que el cerebro dedica a inhibir la tentación de utilizarlo (Ward et al., 2017).
De igual modo, diversas revisiones científicas señalan que el uso habitual del móvil se asocia con cambios en la atención, la memoria y el control de impulsos, aunque sus efectos a largo plazo siguen siendo ambiguos y dependen, en gran medida, del patrón de uso (Wilmer, Sherman y Chein, 2017). Todo ello pone de manifiesto que tener el móvil cerca puede robarnos parte de nuestro "ancho de banda" mental.


Sin embargo, estas mismas investigaciones también muestran la otra cara de la moneda: la tecnología no solo puede interferir en nuestros procesos cognitivos, sino también ampliarlos. Los smartphones funcionan como extensiones de la memoria, como una especie de memoria externa, herramientas de organización, acceso inmediato a la información y plataformas de aprendizaje. Es decir, no necesariamente empobrecen nuestra cognición; sino que la transforman. 

No es que las tecnologías nos hagan menos inteligentes, sino que nuestra inteligencia ha mutado.  Hoy practicamos la "cognición distribuida", en la que parte del procesamiento mental se apoya en herramientas externas, algo que ya ocurrió con la escritura, los libros o las calculadoras. En cierto modo, el móvil se ha convertido en nuestro disco duro externo. Porque, al fin y al cabo, ¿para qué memorizar la lista de los reyes godos cuando llevamos en el bolsillo acceso inmediato a prácticamente todo el conocimiento humano? 
LA METÁFORA DEL CUCHILLO 
 La tecnología es como un cuchillo de cocina
  •  Puedes usarlo para preparar una cena estupenda (aprender, crear, conectar)
  • O puedes cortarte un dedo  (distracción, dependencia, ansiedad)
Queda bastante claro que el problema no es la herramienta, sino el uso que se hace de ella. ​
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 HACKEA LA BRECHA GENERACIONAL: EL PROBLEMA NO ES EL MÓVIL ES EL MANUAL DE USO. 
MENOS QUEJAS Y MÁS CRITERIO
En definitiva, la crítica a la juventud es el deporte nacional de cada generación que envejece, desde tiempos remotos, el miedo a las nuevas herramientas también, y la ciencia actual sugiere que la tecnología tiene efectos tanto positivos como negativos para la mente. La diferencia no está en la herramienta, sino en cómo se integra culturalmente y en cómo se educa a las personas para usarla. Cambian las tecnologías, pero el reto sigue siendo el mismo que en el Ágora de Atenas: no se trata de prohibir la herramienta, sino de formar individuos con criterio, autocontrol y responsabilidad en un mundo que está siempre en continuo cambio.  
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Y tú ¿crees que realmente estamos peor o simplemente cuestionando los continuos cambios? Me encantará leerte. 
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BIBLIOGRAFÍA

  • Ward, A. F., Duke, K., Gneezy, A., & Boos, M. W. (2017). Brain drain: The mere presence of one’s own smartphone reduces available cognitive capacity. Journal of the Association for Consumer Research, 2(2), 140–154.
  • Wilmer, H. H., Sherman, L. E., & Chein, J. M. (2017). Smartphones and cognition: A review exploring links between mobile technology habits and cognitive functioning. Frontiers in Psychology, 8, 605.
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"CICATRICES SILENCIOSAS: HERIDAS DEL CORAZON INFANTIL"

9/1/2026

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Hay ausencias que no hacen ruido, pero lo cambian todo. No dejan marcas visibles ni relatos claros, pero habitan en silencio y moldean cómo pensamos, cómo sentimos y cómo nos relacionamos. 
Suelen nacer temprano: en la falta de amor cuando más se necesita, justo cuando aprendemos qué significa ser vistos, sostenidos y queridos. Antes de entender el mundo, necesitamos sentir que tenemos lugar en él. Y cuando ese gesto esencial no llega, no es solo dolor: es una ausencia que se instala y crece con nosotros. 
En este post recorreremos esa cicatriz que nace en los primeros años, y que rara vez se nombra en voz alta.

¿Qué había en mí que no fue suficiente?
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“Lo que un niño sufre en silencio, lo arrastra toda la vida.”  ( Alice Miller)
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LA EXPERIENCIA QUE DEJA HUELLA
La falta de amor en la infancia deja cicatrices invisibles, un efecto que perdura. 
​No se   trata solo de lo que pasó, sino de cómo nos sentimos mientras pasaba. Un niño no necesita tragedias enormes para romperse; basta con no sentirse visto o querido.  Contextos en los que se aprende a sobrevivir: callar para no molestar, agradar para ser aceptado, ocultar lo que se siente para no perder vínculos. Lo que empieza como estrategia de supervivencia llega a transformarse en identidad. 

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EL CUERPO NO OLVIDA
Ese niño crece, pero su sistema nervioso no olvida. El cuerpo guarda memoria. Aunque la mente crea que todo está superado, las emociones reaccionan como si el peligro siguiera presente. Por eso el rechazo duele más de lo que "debería", cuesta confiar, o uno se aferra a quien no le elige, o se aleja cuando alguien sí lo hace. No es debilidad, es memoria emocional en donde el cerebro intenta proteger, incluso cuando ya no hace falta. 
El cerebro se desarrolla en relación con el entorno, especialmente con las figuras de apego. Las experiencias tempranas no son solo recuerdos: son arquitectura (Siegel, 2012). Cada gesto de cuidado moldea los circuitos que sostienen la seguridad, la autoestima y la capacidad de vincularse. 
Cuando hay presencia consciente, el sistema nervioso aprende a regularse. Un adulto disponible modula el estrés y ayuda a integrar emoción y control, cuyo resultado es una base interna de seguridad que nos reporta que el mundo es habitable y que tenemos valor en él. 
Cuando el amor es ausente o inconsistente, el cerebro lo percibe como amenaza. El sistema de estrés puede quedarse en alerta o desconectarse. No es solo sentirse solo, es aprender a vivir defendido. 
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"El principio más profundo del ser humano, es el anhelo de ser apreciado"  (William James)

LA IDENTIDAD HERIDA 
​"No me quieren, no importo. Debe ser porque hay algo mal en mí" 
Un niño no puede contextualizar las limitaciones de los adultos. Así nacen creencias profundas de desvalorización: miedo al abandono, necesidad constante de aprobación, dificultad para sostener relaciones sanas o autoexigencia  extrema. 
Algunas personas buscan ser perfectas, imprescindibles o incuestionables. Otras evitan el vínculo o se desconectan emocionalmente. Desde la psicología  del apego, esto es adaptación, no falla personal (Bowbly, 1988)
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Enmascarar los sentimientos o negar lo vivido no lo borra; lo guarda y lo hace más pesado. 
Lo que no se acepta se acumula, y lo que se acumula termina doliendo más. 
Aceptar lo que se vivió, reconocerlo como una realidad y poder hablar de ello no debilita: sana. 
Nombrarlo le quita peso, compartirlo le da sentido, y asumirlo permite avanzar. 
Ocultar paraliza; aceptar libera. 
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PLASTICIDAD, REPARACIÓN Y LIBERTAD. 
La huella del rechazo puede ser profunda, pero no es irreversible. No todas las experiencias dolorosas equivalen a un trauma clínico; muchas configuran patrones emocionales y creencias que se activan con el tiempo. El cerebro conserva plasticidad a lo largo de la vida (Kolb & Gibb, 2014), y vínculos seguros, terapia y autoconocimiento pueden modificar los patrones aprendidos en la infancia. Poco a poco, es posible reemplazar "no soy suficiente" por "no recibí lo que necesitaba, pero eso no define mi valor". 

Aceptar lo vivido y ponerle palabras permite que la herida deje de actuar desde lo implícito y comience a transformarse. Implica duelo, aceptación y dejar de buscar validación en el pasado,  abre la posibilidad de integrar esa experiencia en una identidad más flexible y elegida.

Sanar no consiste en borrar el pasado, sino en cambiar la relación con él. (Kolb & Gibb, 2014). Lo que se acepta se integra; lo que se integra pierde intensidad; y lo que pierde intensidad deja espacio para respuestas más conscientes. No se trata de olvidar, sino de comprender para poder avanzar. 
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¿Te ha resonado este recorrido?  
Déjame tus comentarios, experiencias o reflexiones. Me encantaría leerte. :)
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BIBLIOGRAFÍA
  • Bowlby, J. (1988). A secure base: Parent-child attachment and healthy human development. Basic Books.
  • Kolb, B., & Gibb, R. (2014). Brain plasticity and behaviour in the developing brain. Journal of the Canadian Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 23(3), 166–176.
  • Siegel, D. J. (2012). The developing mind: How relationships and the brain interact to shape who we are (2nd ed.). Guilford Press.
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EL VALOR DEL TRABAJO: DEBER, DIGNIDAD Y JUSTICIA.

12/10/2025

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NADA DE LO QUE NECESITAMOS SURGE POR SÍ SOLO: EL TRABAJO ES EL CIMIENTO DEL BIENESTAR COLECTIVO Y EL SOSTEN DE NUESTRA IDENTIDAD PERSONAL.
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Absolutamente todo lo que nos rodea y necesitamos tiene un origen causal; no aparece por magia. La comida que nos alimenta, la luz que nos guía, el agua que calma nuestra sed, las carreteras que recorremos y los hospitales y las escuelas que nos cuidan... todo existe gracias al esfuerzo y la responsabilidad de innumerables personas. 
Cada aspecto que sostiene la vida humana es el fruto del trabajo de millones de personas. Pensar que podemos vivir sin trabajar, cuando tenemos la capacidad de hacerlo, es ignorar el pacto silencioso que mantiene en pie nuestra vida en sociedad. En este post reflexionaremos sobre ese pacto y nos centraremos en el verdadero valor del trabajo.  ¿Me acompañas?
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"Cada alimento, cada abrigo, cada servicio que cubre nuestras necesidades es fruto del trabajo y esfuerzo de innumerables personas. Vivir de ello nos responsabiliza: debemos aportar nuestro propio esfuerzo, por respeto a nosotros mismos  ​y a la sociedad que nos sostiene"

CIMIENTO DEL BIENESTAR COLECTIVO
 El trabajo no es solo un medio económico; realmente es el cimiento del bienestar colectivo. Sin duda, cada empleo activo alimenta una red de servicios esenciales para la vida en sociedad. Según la Organización Internacional del Trabajo (ILO, 2023), los trabajadores clave, quienes mantienen sectores vitales como salud, transporte, limpieza y alimentación, representan el 52% de la fuerza laboral en 90 países.  Sin ellos, el sistema colapsaría, ya que su labor garantiza que la sociedad siga funcionando. 

La OCDE (2024) recuerda que el empleo es "un factor esencial para la autosuficiencia" (Society at a Glance 2024). De hecho, los países con más personas activas son más prósperos, más saludables y menos desiguales. Donde hay más empelo, hay más ingresos fiscales, mejores servicios públicos y mayor cohesión comunitaria. 
Por el contrario, cuando la inactividad se normaliza, toda la estructura se resiente, es así ya que menos trabajadores significa menos impuestos, menos recursos para sanidad, educación o transporte. Un país sin trabajadores no puede sostener su bienestar. 
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En este sentido, cabe pensar que no esforzarse cuando se puede hacerlo es, en cierto modo,  un fraude: un fraude al bien común y a uno mismo. Resulta, además, profundamente injusto pretender disfrutar de los derechos que la sociedad ofrece - seguridad, salud, educación, infraestructura - sin contribuir con el esfuerzo que los hace posibles.
Quien exige sin aportar rompe el equilibrio entre derechos y deberes, ese equilibrio frágil pero esencial que garantiza la justicia social y el progreso colectivo. 
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EL TRABAJO COMO DIGNIDAD, EL TRABAJO COMO JUSTICIA
Trabajar es mucho más que cumplir una tarea: es participar activamente en la construcción del mundo común. En el trabajo se manifiesta la dignidad humana, porque cada persona que aporta su esfuerzo afirma su valor, su capacidad y su libertad. 
Desde una mirada más personal y psicológica, el trabajo no solo es un medio de sustento, sino un acto de dignidad interior. A través de nuestras labores no solo generamos bienestar económico, sino que también fortalecemos nuestra identidad. 
Según la OCDE (n.d.) tener un empleo mejora la autoestima, fomenta la inclusión social y promueve la salud mental. El trabajo nos da pertenencia, propósito y sentido. Rechazarlo sin una causa justa es, en cierto modo, renunciar a una parte esencial de nuestra humanidad. 
El trabajo también es justicia: distribuye responsabilidades y recompensas, equilibra derechos y deberes, y mantiene unida la comunidad. Quien trabaja contribuye al bien común y sostiene el orden moral que permite la convivencia. 
Cuando el trabajo se desprecia o se evita, no solo se debilita la economía, sino el vínculo ético que nos une como sociedad. Valorar el trabajo - propio y ajeno - es, por tanto, reconocer la dignidad de las personas y afirmar la justicia que sostiene la vida en común.
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EL TRABAJO COMO PILAR  DE LA SALUD MENTAL
​Desde la neurología, se ha demostrado que el trabajo activa circuitos cerebrales vinculados a la motivación y la recompensa, particularmente en áreas como el núcleo accumbens y la corteza prefrontal (Knutson & Cooper, 2005). Estas zonas del cerebro se activan cuando realizamos tareas con un propósito, liberando dopamina, lo que refuerza nuestra sensación de logro y pertenencia. En contraste, la inactividad prolongada se ha asociado con un mayor riesgo de depresión y deterioro cognitivo (McEwen & Gianaros, 2011). De estar manera, trabajar no solo sustenta la economía, sino que también protege nuestra salud mental, potencia la plasticidad cerebral y ayuda a mantener el equilibrio emocional. En última instancia, el trabajo es coherente tanto con nuestra biología como con nuestras convicciones morales: es una expresión de justicia hacia los demás y de fidelidad hacia uno mismo. Vivir plenamente, en definitiva, implica contribuir activamente al mundo que nos rodea. 

EL VALOR DE TRABAJAR
El trabajo no es solo obligación ni medio económico: es dignidad, justicia y sentido.  Con él contribuimos al bienestar, afirmamos nuestra identidad y fortalecemos nuestra vida. Trabajar implica asumir responsabilidad, dar lo mejor de uno mismo y no delegar lo propio; valorar el trabajo es reconocer que nuestra vida y la sociedad prosperan cuando cada uno aporta su esfuerzo, y solo así nuestra ética y dedicación generan verdadero progreso.

¿Qué te ha parecido el recorrido? Estaré totalmente encantada de recibir tus aportaciones, discrepancias y demás comentarios.  ;) 
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BIBLIOGRAFÍA
  • International Labour Organization. (2023). World Employment and Social Outlook 2023: The value of essential work. ILO.
  • Organisation for Economic Co-operation and Development. (2024). Society at a Glance 2024: OECD Social Indicators. OECD Publishing.
  • Organisation for Economic Co-operation and Development. (n.d.). Jobs. OECD Better Life Index.
  • Knutson, B., & Cooper, J. C. (2005). Functional magnetic resonance imaging of reward prediction. Current Opinion in Neurology, 18(4), 411–417. https://doi.org/10.1097/01.wco.0000173463.24758.f6
  • McEwen, B. S., & Gianaros, P. J. (2011). Stress- and allostasis-induced brain plasticity. Annual Review of Medicine, 62, 431–445. https://doi.org/10.1146/annurev-med-052209-100430
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LA REALIDAD COMO DELIRIO COLECTIVO: UNA MIRADA DESDE LA CIENCIA

8/9/2025

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¿Es la realidad tal y como la percibimos? ¿O es una construcción creada por nuestro cerebro y moldeada socialmente? ¿Y si la realidad que compartimos no fuera más que una alucinación colectiva perfectamente orquestada, un delirio consensuado? A lo largo de la historia, la idea de que la realidad es objetiva y única ha sido cuestionada.  En este post exploraremos  cómo la neurociencia, la psicología social y, en un plano más especulativo, la física cuántica nos ofrecen una mirada distinta: la realidad como un delirio colectivo funcional.  ¿Me acompañas?
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"La realidad se construye socialmente. Lo que aceptamos como ‘real’ es producto de la interacción humana."
(Berger y Luckmann)
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​Según la teoría del cerebro predictivo (Friston, en Seth, 2014), percibimos el entorno a través de hipótesis internas que se ajustan a los estímulos sensoriales, por lo que de alguna manera vemos lo que nuestro cerebro espera ver.  El neurocientífico Anil Seth (2014) defiende que la percepción consciente es una "alucinación controlada", en la cual nuestro cerebro genera una versión del mundo suficientemente coherente para sobrevivir y coordinarnos con otros. 
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LA PERCEPCIÓN COMO CONSTRUCCIÓN CEREBRAL : ¿VEMOS LO QUE ES ... O LO QUE CREEMOS QUE ES?
 Diversos estudios en neurociencias muestran que nuestras creencias pueden influir en lo que percibimos. Schmack et al. (2013) encontraron que las personas con tendencia a creencias rígidas o ideas delirantes tienden a interpretar los estímulos ambiguos de forma más estable y predecible, guiados por sus expectativas más que por los datos sensoriales que perciben.  Este hecho sugiere que la frontera entre percepción y creencia es difusa: la mente puede imponer su propio orden sobre el caos del mundo.  Así, investigaciones sobre delusiones (Corlett et al., 2010) muestran que los cerebros que fallan en ajustar sus predicciones generan explicaciones rígidas o inverificables, creencias delirantes, como una forma de restaurar coherencia interna.  En cierta forma, todos hacemos lo mismo, pero de manera adaptativa. 
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DEL  "YO CREO" AL "NOSOTROS CREEMOS": CÓMO CONTRUIMOS LA REALIDAD COMPARTIDA
En el plano social, las percepciones individuales se sincronizan mediante el lenguaje, la cultura y la educación. Así se forma lo que algunos autores denominan "delirio colectivo funcional", un conjunto de creencias compartidas que mantienen la cohesión de grupo (Rodriguez, Bollen & Ahn, 2015). 
Mecanismos como la conformidad social, el efecto de consenso falso o la ignorancia pluralista refuerzan este consenso aparente (Ross et al., 1977). Incluso si internamente dudamos, solemos alinearnos con lo que percibimos como la creencia común. 

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DELIRAR PARA FUNCIONAR: LA PARADOJA DE LA MENTE HUMANA
Nuestra mente crea historias y creencias para poder dar sentido al mundo, "delirando" para funcionar en medio de la incertidumbre. Desde esta perspectiva, la "realidad" no es una verdad absoluta, sino un acuerdo perceptivo que facilita la cooperación y el entendimiento entre las personas. 
Sin embargo, cuando este consenso se vuelve rígido y dogmático, surgen riesgos importantes como la polarización, la intolerancia y también patologías colectivas del pensamiento (Fuchs, 2020). En este sentido, vemos que es necesario que la mente humana  pueda encontrar un afinado equilibrio entre crear orden y aceptar la ambigüedad para convivir y adaptarse.


SUPERPOSICIÓN CUÁNTICA Y LA NATURALEZA AMBIGUA DE LA REALIDAD
Desde la física cuántica se plantea una idea profundamente contraintuitiva: una partícula no posee propiedades definidas por sí sola, sino que existe en una superposición de múltiples posibilidades hasta que algo la perturba, como puede ser una medición, una interacción, una observación...  El célebre experimento mental del gato de Schrödinger lleva esta lógica al extremo: un gato encerrado en una caja, cuyo destino depende del estado cuántico de una partícula radiactiva, puede considerarse simultáneamente vivo y muerto mientras el sistema permanece sin ser observado. No se trata de una descripción literal, sino de una invitación a cuestionarse: ¿puede hablarse de una realidad concreta sin que alguien la observe o sin un acto que la defina?
Desde esta mirada, el mundo cuántico no se presenta como un conjunto de hechos objetivos esperando ser descubiertos, sino como un campo de posibilidades que sólo se concretan en relación con el entorno. La realidad, entonces, no sería una estructura fija e independiente, sino una construcción relacional, dinámica y dependiente del contexto y la percepción que se tenga de él.


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En definitiva,  reconocer que nuestra percepción es una construcción compartida nos invita a cultivar una mayor flexibilidad cognitiva. Solo al asumir que nuestras  creencias no son verdades absolutas, sino interpretaciones en constante evolución, podemos revisar nuestras ideas sin perder coherencia interna, manteniéndonos abiertos al cambio y al diálogo. 
Y es justamente en esa apertura al cambio, en esa disposición a revisar lo que pensamos y sentimos, donde se encuentra la verdadera oportunidad de crecer. Porque solo quienes se atreven a mirar más allá de sus certezas siguen desarrollándose, evolucionando, aprendiendo. 

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¿Qué te ha parecido el recorrido? Estaré totalmente encantada de recibir tus aportaciones, discrepancias y demás comentarios.  ;) ​
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BIBLIOGRAFÍA 
  • Corlett, P. R., Taylor, J. R., Wang, X. J., Fletcher, P. C., & Krystal, J. H. (2010). Toward a neurobiology of delusions. Progress in Neurobiology, 92(3), 345–369.
  • Fuchs, T. (2020). In defense of the intersubjective reality: A phenomenological perspective on delusion. Journal of Phenomenology.
  • ​Monroe, C., Meekhof, D. M., King, B. E., & Wineland, D. J. (1996). A “Schrödinger Cat” superposition state of an atom. Science, 272(5265), 1131–1136. https://doi.org/10.1126/science.272.5265.1131
  • Rodriguez, M. A., Bollen, J., & Ahn, Y. Y. (2015). Collective dynamics of belief formation. arXiv preprint arXiv:1509.01502.
  • Schmack, K., Schnack, A., Priller, J., & Sterzer, P. (2013). Perceptual instability in healthy individuals associated with belief inflexibility. Proceedings of the National Academy of Sciences.
  • Seth, A. K. (2014). A predictive processing theory of sensorimotor contingencies: Explaining the puzzle of perceptual presence and its absence in hallucination. Cognitive Neuroscience, 5(2), 97–118.
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LA SOCIEDAD DEL EGO: ANÁLISIS DE LA FALTA DE EMPATÍA EN UNA SOCIEDAD LÍQUIDA.

16/6/2025

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La falta de empatía y el exceso de ego son fenómenos cada vez más evidentes en nuestra sociedad.  Vivimos en una era hiperconectada, pero emocionalmente distante. Mientras la tecnología avanza a pasos agigantados y la interacción digital se multiplica, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, ese vínculo especial que nos humaniza,  parece desvanecerse. En su lugar, asistimos al crecimiento del narcisismo, al culto al yo, y a una búsqueda constante de validación externa. A lo largo de este post, reflexionaremos sobre las posibles causas que están detrás de esta desconexión emocional y cómo la cultura actual está erosionando la empatía y alimentando el egocentrismo. ¿Me acompañas?

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“La capacidad de colocarse en el lugar del otro es una de las funciones más importantes de la inteligencia. Demuestra el grado de madurez del ser humano”. (A. Cury)
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EMPATÍA EN RETROCESO ¿UNA HABILIDAD EN RIESGO DE EXTINCIÓN?
La empatía es un componente esencial del tejido social, algo clave para facilitar la cooperación, la compasión y la construcción de vínculos profundos.  Sin embargo, su declive en las nuevas generaciones está ampliamente documentado. Un metaánalisis realizado por Konrath et al. (2011) encontró que los niveles de empatía entre estudiantes universitarios estadounidenses disminuyeron significativamente entre 1979 y 2009.  Destaca además que, este fenómeno se ve amplificado por factores socioculturales como el individualismo extremo, el culto al rendimiento personal, y la exposición constante a redes sociales que priorizan la imagen sobre la sustancia.
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REDES SOCIALES Y LA DESCONEXIÓN EMOCIONAL
Aunque las redes sociales prometen conectar al mundo, también están transformando la forma en que nos vinculamos. Estudios recientes han demostrado que un mayor uso de plataformas digitales se asocia con una menor habilidad para identificar emociones en los demás (Alloway & Alloway, 2019). La interacción mediada por pantallas reduce la comunicación no verbal,  algo vital para comprender matices emocionales, y refuerza la gratificación instantánea y la comparación social, promoviendo así dinámicas de autoafirmación más que de conexión. 
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EL CEREBRO EMPÁTICO ¿CÓMO FUNCIONA Y POR QUÉ ESTÁ FALLANDO? 
Desde la neurociencia, la empatía implica una red de áreas cerebrales, incluyendo la corteza prefrontal medial, la ínsula anterior y el cuerpo estriado. Estas regiones procesan tanto las emociones propias como las ajenas (Decety & Jackson, 2004). Estudios realizados con imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) muestran que las personas con niveles bajos de empatía exhiben menor activación en estas áreas. Además, ciertos trastornos, como el de personalidad antisocial, muestran disfunciones en estas regiones, lo que limita la capacidad de resonancia emocional (Blair, 2005)
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EL EGO EXACERBADO:  EL NARCISISMO EN LA ERA DEL SELFIE
Según Twenge y Campbell (2009), las generaciones más jóvenes muestran puntuaciones más altas en escalas de narcisismo, un fenómeno impulsado por mensajes sociales y culturales que glorifican el éxito individual, la visibilidad pública y una  autoimagen idealizada. 
Desde la neuropsicología, el narcisismo se asocia con una mayor activación en el sistema de recompensa cerebral, especialmente en el núcleo accumbens, cuando el individuo recibe atención o validación (Chester et al., 2016). Esto crea un circulo de refuerzo: cuanto más "me gusta" recibes, más te valoras, pero menos necesidad sientes de conectar genuinamente con los demás. 
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SOCIEDAD LÍQUIDA Y  CONEXIONES SUPERFICIALES
El término "sociedad líquida", acuñado por Zygmunt Bauman (2000), describe una modernidad caracterizada por las relaciones frágiles, temporales y de interés utilitario. En este contexto, el otro se convierte en un medio para un fin: un "seguidor", un "match", un "me gusta", y se reduce a eso,  no a un ser humano completo. 
Esta lógica líquida contribuye, sin lugar a duda, al debilitamiento de la empatía, ya que no fomenta el desarrollo de relaciones profundas ni la exposición a la otredad emocional, condiciones fundamentales para que la empatía florezca.


CONSECUENCIAS DE UNA BAJA EMPATÍA Y UN ALTO EGO
La combinación  de un ego inflado y una empatía reducida está afectando profundamente nuestras relaciones y, por ende, nuestro bienestar se tambalea.  Estudios muestran que las personas con bajos niveles de empatía tienen menos relaciones significativas, sufren más aislamiento, y presentan mayores niveles de ansiedad y estrés (López-Pérez et al., 2017). Además, la baja empatía se correlaciona con mayor agresividad, dificultad en la resolución  de conflictos y menor capacidad de colaboración (Jolliffe & Farrigton, 2004). 
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LA ESPERANZA ES LA NEUROPLASTICIDAD
Se sabe que la empatía no es una cualidad estática, sino que puede ser entrenada y fortalecida. En este sentido, la neurociencia ha demostrado que prácticas como la meditación compasiva, el mindfulness y el entrenamiento en habilidades socioemocionales pueden aumentar la actividad en las regiones cerebrales asociadas a la empatía (Lutz et al., 2008). Del mismo modo, promover entornos educativos y laborales que valoren la cooperación, la escucha activa y la inteligencia emocional pueden contrarrestar los efectos del narcisismo social. 
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Tras este recorrido, se puede concluir que la sociedad actual, tal y como está configurada, nos impulsa a mirar hacia dentro, a construir un ego idealizado y a competir por la atención. Sin embargo, la ciencia es clara: sin empatía no hay comunidad, no hay bienestar, no hay humanidad. En un contexto de hiper-individualismo, reconectar con el otro se convierte en un acto profundamente revolucionario.  Cultivar la empatía y aprender a regular el ego no solo mejora nuestras relaciones, sino que también fortalece el cerebro y promueve nuestra salud mental. Al final, el "yo" se define, inevitablemente, en presencia del "tú", donde adquiere su verdadero sentido.

​¿Qué te ha parecido el recorrido? Estaré totalmente encantada de recibir tus aportaciones, discrepancias y demás comentarios.  ;) 
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BIBLIOGRAFÍA
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  • Bauman, Z. (2000). Liquid Modernity. Polity Press.
  • Blair, R. J. R. (2005). Applying a cognitive neuroscience perspective to the disorder of psychopathy. Development and Psychopathology, 17(3), 865-891. https://doi.org/10.1017/S0954579405050418
  • Chester, D. S., Lynam, D. R., Milich, R., & DeWall, C. N. (2016). Narcissism is associated with increased ventral striatum activity in response to indirect self-enhancement. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 11(4), 546-555. https://doi.org/10.1093/scan/nsv134
  • Decety, J., & Jackson, P. L. (2004). The functional architecture of human empathy. Behavioral and Cognitive Neuroscience Reviews, 3(2), 71–100. https://doi.org/10.1177/1534582304267187
  • Jolliffe, D., & Farrington, D. P. (2004). Empathy and offending: A systematic review and meta-analysis. Aggression and Violent Behavior, 9(5), 441–476. https://doi.org/10.1016/j.avb.2003.03.001
  • Konrath, S. H., O’Brien, E. H., & Hsing, C. (2011). Changes in dispositional empathy in American college students over time: A meta-analysis. Personality and Social Psychology Review, 15(2), 180–198. https://doi.org/10.1177/1088868310377395
  • López-Pérez, B., Fernández-Pinto, I., & Abad, F. J. (2017). Competence models of emotional intelligence. Personality and Individual Differences, 104, 298–305. https://doi.org/10.1016/j.paid.2016.08.030
  • Lutz, A., Brefczynski-Lewis, J., Johnstone, T., & Davidson, R. J. (2008). Regulation of the neural circuitry of emotion by compassion meditation: Effects of meditative expertise. PLoS ONE, 3(3), e1897. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0001897
  • Twenge, J. M., & Campbell, W. K. (2009). The Narcissism Epidemic: Living in the Age of Entitlement. Free Press.
  • Alloway, T. P., & Alloway, R. G. (2019). The impact of social media on empathy and emotion recognition. Computers in Human Behavior, 93, 254–260. https://doi.org/10.1016/j.chb.2018


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    El ser humano es un universo en sí mismo, donde la biología, la psicología y la conexión social se entrelazan para crear la esencia única de nuestra existencia y nuestra identidad personal.
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    "¿Cómo es posible que de un conjunto ordenado de células con determinadas propiedades electrofisiológicas e inmersas en complejos procesos de comunicación química pueda emerger una conducta, un proceso cognitivo o un estado mental? "   
    (Rebolar-Ripoll) 

    Todo lo que somos y hacemos responde a pautas de actividad cerebral

    ​"Ningún problema importante puede ser resuelto desde el mismo tipo de pensamiento que lo generó" 
     (Albert Einstein)

    “El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede cambiar su vida cambiando su actitud mental” 
    (William James)

    "El principio más profundo del ser humano, es el anhelo de ser apreciado" 
    (William James)

    "No bien se nace, ya están junto a la cuna con grandes y fuertes vendas preparadas en las manos, las filosofías, las religiones, las pasiones de los padres, los sistemas políticos y lo atan y lo enfajan y el hombre es ya para toda la vida un caballo embridado"   
    ​ 
    (José Martí)

    “Interpretamos el mundo en base a nuestro conocimiento y nuestras creencias” 
    ​(William James)

    ​“No hay una sola realidad. Existen múltiples realidades. No hay un único mundo. Sino muchos mundos, y todos discurren en paralelo… Cada mundo es la creación de un individuo.”  
    (Paul Auster)

    "El lenguaje construye el mundo, no lo representa"

    "Las fuerzas y sistemas sociales juegan un papel relevante en la determinación de la conducta humana"
    ​

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